Tainos en Jarabacoa

Desde
la infancia se nos ha enseñado que Taínos vivían en Jarabacoa. Aunque
es lógico pensar que tal fue el caso, es interesante notar que no hay
ningunas referencias arqueológicas para tal suposición.
El
récord histórico tampoco apoya la existencia de específicas tribus
indígenas en el valle de Jarabacoa. Pero la ausencia de pruebas no es
prueba de ausencia. Para entender esa falta de pruebas arqueológicas hay
que entender como los Taínos vivían.
Yucayeques
Tribus taínos estaban organizados en los claros de la selva en aldeas llamadas yucayeques
en dos clases de habitáculos: el bohío circular y el caney grande y
rectangular donde habitaba el cacique con su familia. Estas viviendas se
construían con hojas de hinea, y maderas de los árboles de capa prieta y
canela cimarrona. Para dormir usaban hamacas tejidas de algodón.
Ninguno de esas construcciones pudieran sobrevivir hasta nuestros
tiempos. Así las únicas pruebas que se podría encontrar son artefactos
ceremoniales o de uso diario, así como marcas y petroglifos que
acostumbraban poner en cuevas y piedras.
Pero los únicos petroglifos que se encuentran en el área de Jarabacoa están en el Valle del Tetero.Valle del Tetero
Aunque la manera más popular de llegar al valle del Tetero es por Jarabacoa y Manabao, está ubicado
al este de la provincia de San Juan, a 1,562 metros sobre el nivel del
mar, a cuatro kilómetros de la frontera de La Vega y a casi la misma
distancia de la provincia de Azua.

Petroglifo Valle del Tetero
A
solo unos minutos de la estación forestal del valle se encuentra una
gran roca con los únicos petroglifos Taínos que se conocen en el área
(aparte de las Piedras Letreadas
en Constanza, que se supone marcaron el centro de la isla como fue
medido por los mismos Taínos). El significado de ellos es desconocido,
pero se supone que servían como marca territorial o separación entre
cacicazgos.
Por La Frontera
Se
sabe que en la Quisqueya precolombina existía una división
político-territorial entre los varios cacicazgos. Eran independientes
uno del otro, y cada uno tenía como gobernante un cacique o jefe, aunque hay historiadores que argumentan que el término rey
sería más apropiado. Su gobierno era hereditario por vía matrilineal y
totalmente absoluto. A la población se le exigía obediencia y total
sumisión.
Los
límites de cada cacicazgo eran claros y precisos, ya que los primeros
pobladores de la isla utilizaban elementos naturales que con simple
observación, permitían establecer hasta dónde llegaba el dominio de un
cacicazgo, y el territorio que comprendían cada uno de ellos. Cada
cacicazgo estaba dividido en nitaínos, siendo estas demarcaciones de
menor categoría.
Varios
historiadores exponen que Jarabacoa fue parte del cacicazgo de Magua,
mientras que otros dicen que fue al de Maguana. Además de eso no hay
ningunas indicaciones de un 'Jarabacoa' o ' Xarabacoa' en los nitaínos.
El historiador José Gabriel García propuso que Jarabacoa pertenecía a
todos cacicazgos y a ninguno de ellos en particular. Por tal el
historiador Alcides Díaz Batista explica que la razón fue simple y
contundente: no podia ser de ninguno de ellos, pues como punto de
referencia, Jarabacoa fue usado por los aborígenes como punto divisorio
territorial.
Jarabacoa fue usado por los aborígenes como punto divisorio territorial
En
vía de esta deducción y falta de pruebas arqueológicas a la contraria,
podemos llegar a la conclusión que aunque es probable que aborígenes
vivían por tiempos en el valle de Jarabacoa, no
hay indicación que existían aldeas o poblados fijos o importantes, ya
que se trataba de una área fronterizo muy lejos de los centros
culturales taínos.



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